"El almacenero hace obra social"
El presidente de CAMBADU pide por políticas de Estado y penas más severas.
No hacemos más presión porque no tenemos tiempo. Si mañana salimos al Centro, al otro día no cobramos`.
La muerte de otro comerciante luego de una rapiña a su establecimiento el 25 de febrero volvió a colocar en la agenda pública las condiciones de trabajo y de seguridad de muchos de los más de 3.000 socios del Centro de Almaceneros, Minoristas, Baristas, Autoservicistas y Afines del Uruguay (CAMBADU). Para el presidente de la gremial, Mario Menéndez, es hora de que los tres poderes del Estado se "pongan las pilas".
-¿Por dónde pasa la solución al desafío de la seguridad de sus socios?
-Por juntar al Poder Ejecutivo, el Judicial y el Legislativo. Ellos son los que tienen la llave para esto. Hay que adaptarse a esta nueva realidad, no podemos seguir así. No me quiero meter en el tema del Inau, pero leyendo todos los días los diarios, uno se percata de que algo está muy mal.
-¿Y cómo imagina usted que algunas de esas soluciones podrían implementarse?
-Siempre digo lo mismo: los comerciantes de cercanía, los que viven enrejados en esos barrios, no deberían pagar impuestos. Porque ellos hacen una obra social que nadie hace.
-¿Cómo?
-Están ahí, en esos barrios, donde no llegan muchos servicios, arriesgando sus vidas y criando a sus hijos en ese ambiente… ¿Ves ese señor ahí? (señala), otra perlita. Paga tarifa comercial de UTE, OSE… ¡Comercial! Está tratando de sobrevivir. Conozco otro caso, un comerciante pequeño de Camino Maldonado al que le liquidamos todo. Se fundió y le hicimos los trámites que corresponden: darse de baja en la DGI, en el BPS, etcétera. Quiso darse la baja de la tarifa comercial de OSE y no pudo. "Mientras tengas los carteles de tu comercio en la puerta, la tarifa será la misma", le respondieron en OSE. Y tenía apenas unos pegotines…
-¿CAMBADU le presta dinero a sus socios?
-No. Nos encargamos eso sí de hacerle todos los trámites, que en este país son muchísimos.
-¿Habría que discriminar positivamente en materia de impuestos, entonces?
-Lo que digo es que para mí, el que tiene un negocio, está creando riqueza. Se podrían poner distintas franjas de impuestos para los comercios de acuerdo a su tamaño, que aquellos que tienen comercios más grandes paguen más. Pero habría que ver. Porque no olvidemos que el que tiene un negocio grande, no sólo puede ganar en grande sino también perder así. No sé por qué hay una tarifa comercial. Porque cuanto más gastás más te cobran.
-Repito: esos comercios de los que usted habla, pequeños y en barrios críticos, ¿deberían tener una carga impositiva menor?
-Sin duda. Hay que tener otros criterios. No se puede tratar igual a los que son distintos.
-¿La prioridad más importante de CAMBADU es la que refiere a los impuestos o la de la seguridad personal?
-La de la seguridad, sin duda. La vida es lo único que tenemos. Todos sabemos que hay comercios a los que roban repetidas veces. ¿Y? El otro día vino a verme una señora, que había quedado viuda. En el momento, los medios, los diarios, tele y radio se ocupan de una persona así, le prestan atención. Pero eso dura muy poco, luego se olvidan. ¿Qué pasa con esa familia?
-Entonces, la solución pasa por un esfuerzo en conjunto...
-Y por penas más severas. Yo no sé mucho, tengo hasta cuarto de liceo, pero hace 69 años que vivo en este país. Yo le pregunto a los que hacen las leyes si el problema de la droga entra en sus casas, ¿qué pensarían sobre el tema? ¿qué harían? ¿Qué queremos de nuestro país? Hay que poner la raya en algún lado. Porque estoy seguro de esto: los seres humanos se portan bien por convicción o por temor.
-¿Cómo le parece que hasta ahora ha actuado el Estado uruguayo ante sus reclamos?
-Yo veo que cuando vienen inversores extranjeros se les promete todo tipo de ventajas. Lo entiendo, no estoy en contra de eso, bienvenidos sean. Pero ¿y al de acá? ¿Al que está clavado en lugares que a veces no entra ni Antel para entregar un telegrama colacionado? Esos son uruguayos que le están haciendo un bien al país. Tenemos que cuidar a nuestra mano de obra. Una vida no vale nada, pero nada vale como una vida.
-¿Cuántos socios tiene CAMBADU?
-Cerca de 3.300.
-¿Cuántos de ellos están en una situación de riesgo?
-Hoy por hoy ya no hay lugares seguros. Pero calculo que los más expuestos serán unos 1.500 boliches chicos. Porque hay otra cosa. Nosotros estamos en las partes más duras de la ciudad, porque en las partes mejores están las grandes superficies, los supermercados, que son como el caballo de Atila.
-¿Qué cosas le han planteado al gobierno?
-Que queremos ayudar. Cada vez que hemos ido al Ministerio del Interior no vamos sólo a reclamar sino a colaborar. Muchas veces, veo que hay grupos de presión que logran cosas así, presionando.
-¿CAMBADU debería ser más combativo?
-¿Sabés qué pasa? Están todos trabajando. Si salen mañana al Centro a gritar, al otro día no cobran. El que hace presión, consigue algo. El que no, es olvidado. Y presión hace el que tiene tiempo.
Fuente: El País