Con MBA y manejo de la cafetera, excluyente

Con MBA y manejo de la cafetera, excluyente

Explícito o no en la descripción del puesto, las empresas locales demandan empleados generalistas; si estos profesionales luego prueban en el exterior, suelen destacarse.
Acaba de llegar corriendo de la imprenta con los avisos de la campaña en la que trabajó ayer hasta altas horas de la noche y se apresura a preparar el café para recibir a ese cliente clave. No es el dueño de una empresa pequeña, en la que todos deben hacer todo, sino que lo contrataron de ejecutivo de cuentas, pero hace las veces de diseñador y otras tantas de cadete.

El carácter generalista de la persona es clave para muchos puestos de trabajo en Uruguay, mercado caracterizado por los escasos recursos, y lleva a que muchos luego se destaquen si tienen la oportunidad de probar suerte en empresas del exterior. Sin embargo, los expertos advierten que el excesivo desdibuje de las funciones puede llegar a ser perjudicial si la persona no tiene claro qué funciones debe desempeñar en la empresa, o incluso si sus compañeros las confunden.

"En general no encontramos en nuestro mercado de trabajo puestos totalmente especializados", aseguró a El Empresario José Luis O`Neil, socio de Ascnde, sino que "lo más frecuente es ver una variedad de actividades, tareas y funciones". Incluso en el caso de las empresas multinacionales es parte de la carrera profesional del joven talento que ingresa a la organización ocupar lugares en diferentes áreas.

Coincidió Verónica Melián, socia del departamento de consultoría en Capital Humano de Deloitte: "Se percibe una mayor apuesta por parte de las empresas a la búsqueda y selección de perfiles más completos, más parejos", señaló y agregó que esto ocurre fundamentalmente en cargos más ejecutivos, en donde el especialista debe también atender a otros aspectos. "Un claro ejemplo de ello es la búsqueda de un ingeniero con perfil comercial, quien además de ser solvente técnicamente debe haber desarrollado habilidades comerciales", apuntó la experta.

En la misma línea opina la directora de PeopleTech, Beatriz Martínez, al sostener que si bien esta realidad se da en todas las posiciones, sobresalen las menos "técnicas". Aunque advirtió que "obviamente esto cambia a medida que se desarrolla la carrera laboral de la persona". "La idea es que cada vez se valoran más las `actitudes` más que las `aptitudes`, dado que las actitudes es más difícil de cambiar que el conocimiento de una tarea", continuó el análisis.

Estas polifunciones que se le piden a los candidatos pueden estar explícitas en el currículum o no. Delfino afirmó que en Deloitte, cuando arman los avisos de empleo, tratan siempre de "pedir un poco más". Por ejemplo, los gerentes de ventas, deben tener formación en marketing, "aunque no va a ser gerente de esa área, si sabe de marketing mucho mejor". Sin embargo, para Melián esa apuesta a la búsqueda de perfiles más completos se realiza específicamente a nivel interno en las empresas y puede que no esté en el aviso que se muestra al candidato.

Según O`Neil, esto se da mucho en las filiales uruguayas de las empresas multinacionales que se manejan con un número reducido de personal y por tanto es común encontrar el desarrollo de múltiples actividades en los puestos de trabajo, más allá de la job description formal.

Formación

Los expertos consultados coincidieron en que los uruguayos suelen encontrar en las universidades una formación más bien genérica, que los habilita luego a desempeñar una multiplicidad de funciones en el mercado laboral. "En las carreras clásicas, la mayoría de los chicos se quejan: `Te tenés que fumar tres años de todo que no te sirve para nada`, pero es cultura general", analizó Delfino.

Para Melián, el aprendizaje de esos otros aspectos no técnicos inicialmente no se realizaba a nivel de estudios universitarios. Sin embargo, consideró que actualmente sí se están comenzando a integrar elementos comportamentales, especialmente a nivel de posgrado.

No estuvo de acuerdo con este planteo Martínez, ya que consideró que "las universidades producen buenos técnicos, pero no trabajan en los temas actitudinales; en ese sentido, es un debe de todo el sistema educativo, y no solamente de la educación terciaria".

Preparados o no, el mercado laboral los termina curtiendo y, si tienen la chance de viajar, terminan luciéndose ampliamente en el exterior. "Obviamente que cuando un uruguayo, acostumbrado a extensas jornadas de trabajo y una flexibilidad importante en el desarrollo de una variedad de tareas, llega a otro mercado con puestos más especializados y una cultura de trabajo mucho más formal, suele ser diferente en ese aspecto y por tanto puede destacarse", comentó O`Neill.

En esa línea, Roberto De Lucca, socio director de Deloitte, se refirió a la gran cantidad de profesionales de esa empresa que han triunfado fuera del país. Lo atribuyó a "la sólida formación de los profesionales uruguayos y el estilo que tienen, que les permite insertarse en grupos de otras culturas, sin generar resistencia".

Pese a estos aspectos positivos, Martínez advirtió que esto "debe ser dentro de un marco lógico", porque si no la persona no sabe qué tareas va a desarrollar e incluso el equipo no lo tiene claro. Esto en última instancia termina no siendo bueno ni para la organización ni para la persona.

"Si los puestos se desfiguran mucho, la empresa pierde `organización`, y por ende, eficiencia. Por ejemplo, una cosa es que el ejecutivo de cuentas tenga además la habilidad para redactar o diseñar, porque quizás la agencia tenga un plan de carrera en el cual la persona va a desarrollarse dentro de un área más creativa, y otra es que el ejecutivo de cuentas sea además diseñador y creativo", concluyó la especialista.

Fuente: El País