Innovación en envasado de perecederos

Innovación en envasado de perecederos

El desarrollo de nuevos envases para alimentos perecederos con tratamientos mínimos de conservación y de aditivos es una constante. Los cambios de estilo de vida han provocado una mayor demanda de productos frescos y semielaborados con tiempos de conservación más largos.
 
Desde hace décadas, las tecnologías basadas en atmósfera protectora vienen empleándose para envasar y alargar la vida útil de numerosos alimentos frescos y mínimamente procesados. Dentro de estas tecnologías se incluye tanto el envasado a vacío, que consiste en la eliminación del aire contenido en el interior del envase, como el envasado en atmósfera modificada, consistente en la eliminación del aire del interior del envase seguida de la inyección de un gas o mezcla de gases adecuada para la conservación del alimento.

Estos métodos de envasado permiten alargar la vida útil de los alimentos respecto al envasado en aire tradicional de forma considerable. Por ejemplo, es posible alargar la vida útil de ciertas hortalizas hasta siete días inyectando una adecuada combinación de oxígeno, dióxido de carbono y nitrógeno en el interior del envase, frente a los dos o tres días de vida útil cuando el producto se envasa en aire. En el caso de la carne fresca, también es posible mantener la calidad del producto hasta siete u ocho días cuando se emplea atmósfera modificada. En la mayoría de los casos, es necesario, además, conservar el producto envasado a bajas temperaturas.

Sin embargo, las exigencias actuales son todavía mayores en cuanto a los tiempos de conservación se refiere, por lo que es necesario seguir innovando en nuevas tecnologías de envasado. Los envases activos se presentan, desde hace unos años, como una solución a los requerimientos actuales.

El envase activo se puede definir como el sistema alimento/envase/entorno que actúa de forma coordinada para mantener o incluso mejorar la salubridad, las propiedades organolépticas y calidad del alimento envasado, aumentando así su vida útil(1). De este modo el envase juega un papel activo, dejando de ser un mero contenedor del alimento o una barrera física entre el alimento y el exterior. Para ello se debe incorporar al sistema el llamado agente o elemento activo, que tendrá un papel fundamental durante la vida útil del alimento.

Fuente: Énfasis Packaging
Autor: Rosa González Leyba