Los fabricantes de helados lanzan productos en invierno para desestacionalizar el consumo
En Uruguay la demanda de helados crece año tras año, estimándose que el consumo anual es de cuatro litros per cápita. El consumo familiar desplaza a los tradicionales palitos y barritas
El heladero con la campanita es una imagen del pasado. Ahora el 60% del consumo de helado en Uruguay pasa por la línea familiar, un 30% por la compra impulsiva y el 10% restante se divide entre los postres helados, dietéticos y para restaurantes.
Sólo en verano se observa a los vendedores ambulantes ofreciendo barritas, palitos o sándwiches en playas, estadios y parques. Al finalizar la temporada, los carros se amontonan en depósitos esperando la próxima temporada estival. Es que las ventas en los supermercados crecen año tras año en detrimento de las de los ambulantes. Además, Conaprole, Crufi y otras empresas, que se disputan un mercado de US$ 40 millones anuales aproximadamente, tienen centenares de "freezers", lo cual lleva a que haya una amplia oferta de helados a poca distancia de los domicilios de los consumidores.
Dada la reticencia de las empresas para brindar datos sobre sus ventas, los analistas estiman que Conaprole y Crufi poseen una porción mayoritaria del mercado y un porcentaje minoritario corresponde a otras firmas. El gerente de Marketing de la cooperativa, Diego Chapuis, explicó que las cifras de facturación son consideradas confidenciales por Conaprole y, por tal motivo, le era imposible suministrarlos, mientras que Edgar Da Silveira, encargado de Marketing de Crufi, afirmó que no disponía de esa información.
EN CASA. Una cosa muy distinta a la venta ambulante ocurre con los helados familiares, que se ofrecen en envases de cartón o plastificados de uno, dos, tres y cinco litros. Su consumo comienza con la primavera, llega a su punto alto entre Navidad y Año Nuevo, continúa en enero y febrero y se extiende hasta los primeros fríos. "El 40% de todo lo que elabora Crufi se vende en las Fiestas", dijo Da Silveira.
Mientras Crufi tiene un precio más atractivo que Conaprole en esta línea de productos, la cooperativa láctea propone un mejor envase y hace pesar su marca ya tradicional para los consumidores uruguayos. Sin embargo, Crufi responde con una amplia salida de su producción mediante la utilización de canales alternativos para el helado familiar como es la elaboración de marcas propias de grandes superficies. Por ejemplo, en las heladeras de Devoto, hay helados Crufi y de la marca de ese supermercado.
A diferencia de la barra familiar, el consumo del helado impulsivo (barritas, bombones y palitos) está acompañado por el calor. Su demanda comienza con la llegada de la primavera y se mantiene todo el verano. Su venta desciende en un 50% con los primeros fríos, es decir cuando comienzan las clases. Sin embargo, las líneas de mayor calidad -Sinfonía de Sabores de Conaprole y Premium de Crufi- logran mantenerse todo el año. Se trata de postres helados.
CRECIMIENTO. Las perspectivas del mercado son promisorias. A principios de la década del noventa, cada uruguayo tomaba algo más de 1,3 litros de helado industrial al año contra los 2,5 que se consumían en Argentina y 4,5 en Chile. Ahora cada uruguayo consume un promedio de cuatro kilos de helado por año al igual que los argentinos, según datos relevados en la región para la Feria del Helado de Buenos Aires realizada en 2007.
De todas formas, los uruguayos están lejos de las cantidades que demandan los neozelandeses (26,3 kilos per cápita) o de los norteamericanos (22,5 kilos per cápita). Ni siquiera se acercan a Chile (seis kilos per cápita). Sin embargo, el consumo de helado crece en forma constante en Uruguay. Una de las claves es que ahora también llega a las mesas hogareñas durante los meses de bajas temperaturas. Otra razón es que, en este momento, hay una veintena de sabores en las góndolas y "freezers" en comparación con los clásicos gustos de chocolate, frutilla y crema de antaño.
MERCADO. En Uruguay, Conaprole y Crufi lideran el mercado del helado industrial. Un distribuidor mayorista reparte en cadenas de supermercados la marca Frigor de Nestlé. A su vez, La Cigale, la tradicional cadena de heladerías uruguaya, incursiona también en el rubro familiar en supermercados.
La política de Nestlé es que el turista argentino consuma la marca en cuanto arribe a Uruguay o lo haga cuando regrese a su país. Por eso, la empresa busca posicionarse en Maldonado, Montevideo, Salto y Colonia, es decir en las ciudades de mayor afluencia de visitantes del vecino país.
Según datos proporcionados por Crufi, el uruguayo es un consumidor muy tradicional. El 50% de los sabores más demandados son chocolate, crema y frutilla, triple sambayón (chocolate, crema y sambayón) o el triple dulce (chocolate, crema y dulce de leche). Sin embargo, Conaprole y Crufi apostaron por gustos distintos como, por ejemplo, crema sabor vainilla con pulpa de arándanos; frutos del bosque (moras y frambuesas y mburucuyá) o sabor flan.
En otros países predominan los gustos exóticos. En la Feria del Helado en Buenos Aires en 2007, que reunió a fabricantes artesanales de América Latina, se presentó un helado de cebolla.
INVIERNO. Antes el helado competía con las frutas, tortas y masitas. "Ahora las personas trabajan o estudian cada vez más y están menos en su casa. Entonces el helado les resulta un postre práctico y económico", señaló Da Silveira.
En las últimas dos décadas, el mercado del helado ha tenido una notoria evolución: la estacionalidad pierde cada vez más fuerza al consumirse ese producto durante todo el año como un postre más y ahora prima el consumo familiar ante el impulsivo. Hace veinte años, los helados se tomaban con los primeros calores de primavera y se dejaban de consumir con la llegada de los primeros fríos. Hoy es diferente. Las heladerías permanecen abiertas todo el año, aunque sus ventas descienden con las bajas temperaturas. Desde hace tres años, Conaprole y Crufi arriesgan cada vez más y lanzan productos en invierno con el objetivo de desestacionalizar el consumo del helado.
Conaprole elaboró la campaña "Cuanto más frío, más helado" para promover el consumo de sus productos helados durante todo el año. No es la primera vez que lo hace. En 1992, la cooperativa lanzó la campaña "¿Quién dijo que no se podía comer helado en invierno?", que tuvo una amplia respuesta de los consumidores, según la empresa.
El gerente de Marketing de Crufi dijo que esa firma lanzó en abril del año pasado un huevo de pascua relleno de helado. "Ya no se pensó en el helado típico de diciembre y enero. Cada fecha del año tratamos de hacer una acción para sacudir al mercado", explicó.
OPCIONES. Las empresas rivalizan en todas las categorías de helados que se comercializan en el país. La disputa por el mercado abarca los helados de palitos de agua y de crema, sándwiches, dietéticos y las líneas de gastronomía y postres.
A partir de julio o agosto de este año, Crufi piensa promover un nuevo producto llamado Delicatto, una línea de bomboncitos rellenos de helados de sabores crema, chocolate y dulce de leche. Se apunta a un público segmentado, de entre 25 y 35 años, dijo Da Silveira. La multinacional Nestlé ya posee un producto similar que se llama Chomp, un helado con almendras. Conaprole también maneja una estrategia parecida. Lanzó hace un tiempo la línea Sinfonía de Sabores para un segmento con mayor poder adquisitivo. Mientras que Crufi hizo lo propio con su línea Premium, compuesta por brownie, cheesecake, lemon pie, chocolate tartufo, un manjar de coco y un tiramisú. Generalmente, ambas líneas se encuentran en lugares selectos de comercialización.
LIGHT. Conaprole y Crufi también compiten en la categoría de productos "light" ó 0% de azúcar, que gana cada vez más adeptos.
La cooperativa láctea promueve productos con cero azúcar o bajas calorías de sabores mixtos y los clásicos crema vainilla y frutilla. En su página web, Conaprole señala que estos productos pueden ser degustados por personas diabéticas, celíacas, con insulina y triglicéridos elevados, así como por quienes deseen darse un gusto sin descuidar su silueta y salud. También elabora una barrita helada con apenas 136 calorías o helados dietéticos reducidos en calorías, que son comercializados en potes individuales.
Un estudio elaborado para Crufi detectó que el 10% de la población tenía problemas de diabetes, otro 10% no sabe que es diabético por falta de controles y, además, otro 10% de uruguayos pretende cuidar su silueta. Como casi un millón de potenciales consumidores debería consumir helados de menos calorías, esta empresa ofrece una barrita helada dietética y el pote de un litro con tres sabores: crema, crema granizada de chocolate y crema y chocolate. "Hace tres años cuando lanzamos la barrita dietética, el mercado de helados se sacudió", dijo Da Silveira.
Crufi apunta al mercado guaraní
Mientras Conaprole continúa con su corriente exportadora a Brasil para mantener constante la producción de helados todo el año, Crufi intenta desembarcar en Paraguay mediante un joint venture con empresarios guaraníes. Edgar Da Silveira, encargado de Marketing de Crufi, señaló que la empresa está abocada al mercado interno, pero existe una negociación muy avanzada para exportar hacia ese país. "Nuestra intención es trabajar en Asunción y en zonas aledañas a la capital paraguaya. La conversación comenzó hace dos años", dijo. La idea agregó, es comercializar la marca Crufi en Paraguay mediante la asociación con una compañía que cuenta con la distribución de productos congelados. En este momento, esa empresa negocia con las grandes superficies ubicadas en la zona metropolitana de Asunción para el desembarco del helado uruguayo en tierras paraguayas.
Da Silveira recordó que el mercado guaraní es totalmente diferente al uruguayo. Mientras que el helado industrial lidera las ventas en Uruguay, el mayor consumo se da en el rubro artesanal en Paraguay.
Un manjar de origen desconocido
No se sabe quién inventó el helado. Hay historiadores que sospechan que fueron los chinos. Otros consideran que fueron los árabes quienes mezclaron nieve de una montaña, miel y zumos de frutas. A esa mezcla la denominaron "sharbets", una palabra muy parecida al sorbete utilizado en la actualidad.
Sin embargo, parece que los antiguos romanos también conocían las delicias de ese postre. Según Mundohelado Argentina, una página web dedicada a asesorar sobre la elaboración de este producto, hay versiones que el emperador Nerón hacía traer nieve de los Alpes para que le prepararan una bebida helada con miel y frutas.
Otras teorías sostienen que Marco Polo divulgó en Italia una receta para la preparación del helado a su regreso de un largo viaje por el Lejano Oriente. Esto apoyaría la idea de que fueron los chinos quienes inventaron los helados; pero como se hicieron conocer al mundo desde Italia, muchos piensan que fueron creados en Roma.
En aquellos tiempos no era sencilla la elaboración de helados. Era imprescindible disponer de nieve y de los medios para conservar la temperatura. Esto hacía que los helados fueran un placer para pocos. En las cortes de los reinos de España, Francia e Inglaterra de los siglos XVI y XVII, sólo disfrutaban de este producto los reyes y las personas privilegiadas de esa época.
En 1660, el italiano Procopio inventó una máquina que homogeneizaba las frutas, el azúcar y el hielo con lo que se obtenía una crema helada. Poco después de inventar su receta, Procopio abrió en París un café para servir el producto y popularizó ese postre.
Cuarenta años más tarde, los helados llegaron a Estados Unidos. Un siglo y medio después, en 1846, la norteamericana Nancy Johnson inventó la primera heladera automática, con lo que puso la base para el surgimiento del helado industrial. Luego, en 1851, Jacobo Fussel fundó la primera empresa productora de helados en Norteamérica.
Fuente: Mercadohelado Argentina