Mejora económica sin reflejo en la confianza del consumidor

Pese a la aceleración de la actividad económica y el incremento del salario real, los consumidores uruguayos ingresaron al último trimestre del año rehuyendo al optimismo a la hora de evaluar la situación y perspectivas de la economía y su impacto en las finanzas personales. El Índice de Confianza del Consumidor de la Cátedra Sura de la Universidad Católica y Equipos Consultores mejoró 1,3 puntos en octubre y se marcó 49,8. De esa manera, prácticamente se ubicó en la línea (50 puntos) que separa el escenario de moderado pesimismo del de moderado optimismo.

A lo largo del año, el indicador superó la barrera de los 50 puntos en dos meses aislados. En abril se ubicó en 51,3 y en agosto, en 50,5. Sin embargo, no logró sostenerse en el terreno del optimismo, lo que confirma que si bien atrás quedaron los registros más pesimistas, los uruguayos son todavía mantienen cierta cautela a la hora de percibir la realidad económica.

En el caso del último mes, fueron las variables vinculadas con la visión a futuro las que impidieron que una mayor predisposición a la compra de bienes durables llevaran el indicador al terreno optimista.
Las perspectivas económicas a un año de los hogares empeoraron por segundo mes consecutivo a niveles por debajo de octubre del año pasado. De todas maneras, cuando evalúan la situación a tres años, se percibe un mayor optimismo. Según los autores del informe, “UPM podría estar incidiendo en mejores perspectivas a más largo plazo”.

En tanto, cuando se analiza la situación económica personal, también la percepción es más pesimista que en setiembre en el horizonte a un año.

Sin embargo, ese comportamiento negativo es compensado por una mayor predisposición a la compra de inmuebles y automóviles. “En el comienzo del último trimestre del año, esto indicaría que el consumo privado mantendría su dinamismo, y podría continuar siendo el componente del gasto interno que impulsa el nivel de actividad, señala el informe”, explica el informe.

La incapacidad de la economía uruguaya para generar puestos de trabajo y revertir la pérdida de empleo que tuvo lugar en los últimos casi tres años, es un elemento que pesa sobre la confianza económica de los hogares. Desde el año móvil finalizado en diciembre de 2014, la economía uruguaya lleva perdidos 37.000 puestos de trabajo. Cuando a fines del año pasado, la actividad abandonó definitivamente el escenario de estancamiento, el empleo no aumentó.

Eso impactó sobre las perspectivas de los hogares respecto a la economía y sus finanzas personales. En octubre y por segundo mes consecutivo, aumentaron las expectativas de desempleo de los uruguayos, según el informe técnico. “Esta perspectiva sería consistente con el mayor pesimismo de los consumidores a un año acerca de la situación económica país y personal”, explica.

Fuente: El Observador