¿He tomado la decisión correcta en mi restaurante?

Una de las preocupaciones más recurrentes que tienen los empresarios, es si está decidiendo correctamente en cada momento. Siempre hay que tener conciencia de la limitación que supone que los recursos sean finitos.

Por lo tanto, uno debe ser consciente de que al aplicar los recursos a uno u otro proyecto, se toma una decisión que modifica el escenario futuro. No todas las elecciones implican una asignación de recursos, pero siempre la decisión, por pequeña que sea, generará una acción que modificará la realidad existente. Como en toda gestión, las decisiones se encadenan una tras otra, saltando así de un escenario a otro, construyendo una nueva realidad.

El proceso de análisis establece dónde estamos y hacia dónde queremos ir, y cómo vamos a hacerlo, aunque este camino no siempre es tan claro y tan sencillo como parece. El juego de posibilidades es como una gran partida de ajedrez, pero sin reglas, donde las fichas tienen vida propia y no siempre se mueven igual.

En los restaurantes los cocineros enferman y no vienen a trabajar, la lluvia nos ahuyenta a los clientes de las terrazas veraniegas, hay subas de impuestos y nos cambia los horarios de cierre,

Si es difícil pensar en más de cuatro movimientos en el ajedrez, qué decir en la vida misma, en la que ni siquiera estamos seguros del número de casillas ni la forma del tablero.

Por eso una y otra vez la pregunta vuelve. ¿He tomado la decisión correcta en mi restaurante?

Cómo saber si se ha tomado la decisión correcta en nuestro restaurante

Por pequeña que parezca, esta nunca ha sido una pregunta fácil. ¿He puesto bien el precio de este vino? ¿Hice bien prescindiendo de María o contratando a Marcos? ¿Contrato a un Community Manager o arreglo la cocina? Y así una tras otra, a veces optando por donde colocar los recursos limitados, otras veces solo eligiendo el tipo de letra de la carta, el color de las paredes, el tipo de cocina o cuestiones que no tienen que ver con los recursos económicos. Pero nunca da igual la opción, porque cada una nos lleva a un lugar diferente.

Y en este sin vivir por saber si estamos haciendo lo correcto, siempre hay dos parámetros.

¿Esta nueva realidad me acerca al objetivo que quiero conseguir?
¿Está en sintonía con la visión que tengo de mi empresa?

Por ello hay que saber hacia dónde vamos, y visualizar la posible nueva posición antes de realizar el movimiento, y solo posible porque no hay certeza. Y sólo debemos realizar el movimiento si pensamos que nos acercará a nuestro objetivo.

Tomar decisiones en el ámbito de los restaurantes

Debemos tener un objetivo claro y tomar decisiones que nos acerquen al mismo.

Por otro lado, hay un componente importante, el timing de la decisión,
Qué pasa cuando se requiere de análisis previo, y a veces extenso: aquí hay un peligro del que debemos huir y que es bastante frecuente, hablamos de la “Parálisis del Análisis”.

Muchos creen que deben analizar hasta el más mínimo detalle, que nunca tienen suficiente información; como si así eliminaran todos los riesgos cuando decidir tarde es tan malo como decidir mal. ¿Se imaginan vender un postre cuando el cliente ya ha pedido la cuenta y se está poniendo el abrigo?. O ¿tener que hacer un pedido de carne al proveedor cuando el cliente ya está sentado a la mesa, porque usted aún está comparando varias listas de precios? La “Parálisis por Análisis” existe, y no se debe caer jamás en ella.

A veces la lentitud confunde, buscar en el análisis razones que no aparecen en la primera observación suele llevar, en la mayoría de los casos al error. Por ello, no retrase su decisión, hágala en tiempo y forma, y mídala pensando cuánto más cerca estará la nueva realidad de su objetivo.

Autor: Oscar Pirrione
Fuente: Diego Coquillat

Imagen:  FreeImages / giianco941

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